Y no es que me guste ser figurín o llamar la atención, con “entradas y salidas” para que la gente me reconozca, como dijo Gabriel, sino que me acostumbré a esa retroalimentación positiva, a la complicidad que se desarrolla con los blogs que se leen con frecuencia.
Toqué fondo en este período de abstinencia: me creé una cuenta en fotolog, pero terminaba escribiendo cosas tipo blog para fotos. Además, ese ejercicio de idear un texto para la fotografía me hacía sentir superfluo. Prefiero en realidad buscar una imagen que se adapte a una historia, y no al revés. Bueno, eso y el hecho que soy tristemente poco fotogénico (y antifotografías además, porque siento que se abre una especie de universo paralelo cada vez que me saco una foto, y no puedo ser responsable de la creación de tantos espacios… me supera definitivamente. ¿Alguien tiene el teléfono del sicólogo de Erna por casualidad?).
En fin, con absoluto gusto les doy la bienvenida a mi blog nuevamente.












