El 2007 fue un año extraño. En esta época, tan emocionalmente compleja para algunos, el peso de todas las decisiones, de todos los procesos mentales, de todos los vínculos rotos y creados, adquiere una magnitud extraordinaria… y yo no soy la excepción, pues aunque ya comencé a trabajar en mi práctica veraniega final (¡aleluya!), he tenido tiempo para meditar sobre la avalancha de sensaciones, delirios, pruebas, fracasos y éxitos que marcaron el 2007. Ésta es mi lista de sucesos rescatables, como esos programas periodísticos que exhiben TVN y Canal 13 en estas fechas, para recibir el nuevo año.- Frases del año:
“Christian, a ti como que te vienen los cursos en que hay que competir por algo. Tú tienes muy bien asimilada la competencia, eres del tipo competitivo”.
Emitida por Gabriel cuando hablábamos sobre el curso del plan de negocio que debemos realizar el próximo semestre. ¿Un cumplido o un puñete en el rostro?, nadie sabe. Gabriel insiste en que no tenía motivos ocultos para decirlo, sin embargo la línea entre el elogio y la crítica es bastante difusa.
“Me fue como el lolly”.
“Lolly” fue la palabra más empleada en mi círculo de amigos este año. “Me fue como el lolly”, “estuvo como el lolly”, “me sentí como el lolly”… muchas derivaciones se originaron de este término tan soez, mas llegó para quedarse. Lo convertimos en superlativo (the lolliest) y en comparativo también (lollier than) y algunos de nosotros también usamos la palabra de manera exagerada (en especial citaré a Roberto, porque es mi blog y no tiene gracia autocitarse y salir perjudicado, pues cuando insiste en que le fue “como el lolly”, es porque obtuvo entre un 5.5 y un 6.3 como resultado).
- El “tongo” del año:
Mis amigos catalogaron como un “tongo”, como los de Erna y Marlen Olivarí, el cierre de mi blog. Yo insisto en que no fue una maniobra de marketing ni nada parecido, sino una decisión errada que corregí a tiempo. Además, it’s none of your business!
- El error del año:
En otoño 2007 ingresé al cuerpo docente de “Investigación Operativa” como auxiliar (para hacer clases), conservando mi cargo como ayudante de “Optimización” (corrigiendo y tomando evaluaciones). Sin estar satisfecho con esto, en primavera acepté ser coordinador del primer curso, mantuve mi posición como ayudante en el segundo, pero además ingresé como ayudante al cuerpo docente de “Gestión de Operaciones”. ¿Cuál fue el resultado?, estrés y una baja de mi rendimiento académico. La lección para el próximo año es bastante clara, sin embargo extrañaré los cómodos dividendos pecuniarios originados en mi osadía.
- Antipersonaje del año:
Claramente se trata de Liliana Hernández (protección de identidad), la profesora de Finanzas II en el semestre de primavera. El premio se lo adjudica por sus constantes ataques de histeria, sus magros dotes pedagógicos, su animosidad en el control 2 y en el examen, su reto a Felipe Riquelme por llegar 5 minutos atrasado, entre otras cosas. La leyenda urbana estudiantil cuenta que un año arrojó un borrador a un alumno porque estaba conversando. Lamentablemente, como Liliana es muy buena investigadora de campo, la universidad la considera como un activo valioso, a pesar de que, como dicen los rumores, ni siquiera se lleva bien con sus colegas.










